Prontuario
lunes, 9 de mayo de 2016
DE CÓMO ACABÓ LA GENERACIÓN X
martes, 12 de abril de 2016
DE DISRUPCIÓN Y DE OTRAS COSAS
lunes, 6 de abril de 2015
DE PARADAS Y ARRANQUES. O DE COMO SER UN BUEN CHRO.
jueves, 22 de noviembre de 2012
DE MI LIBRO
sábado, 24 de septiembre de 2011
CUESTIONANDO EL SISTEMA
lunes, 6 de junio de 2011
APPLEDEPENDENCIA
Nuestra primera tienda, en Tyson’s Corner, nos dio nuestra primera lección en apenas 30 minutos. Justo habíamos abierto las puertas cuando nos dimos cuenta de que hacía falta pulir el metal con una solución especial de pulido. Así fue como aprendimos que tratar el metal con arena virgen lo hace más resistente a las marcas.
También hemos aprendido que el cristal puede ser mucho más que el cristal. Hemos aprendido que una caja de cristal puede compararse a los grandes rascacielos de Manhattan. Que cuando el cristal se convierte en algo tan icónico como el cubo de la quinta avenida, se convierte también en quinto punto más fotografiado de Nueva York. Y también hemos aprendido que si hay que hacerlo, puedes cerrar una calle en Sydney para poder traer tres pisos de paneles de cristal. Y cuando haces tres pisos de cristal, también tienes que traer una grúa capaz de instalar tres pisos de cristal. Incluso hemos dado con el modo de hacer las piezas de cristal curvado más grandes del mundo en nuestra tienda de Shangai.
También hemos aprendido cosas de la piedra. Como por ejemplo saber revelar el auténtico color del granito con un soplete. Y que a veces el granito tiene betas de color que tienen que coincidir. También hemos aprendido que la sensación que da el alcanzar la perfección en esos detalles es como la de mover una montaña. A veces dos. Pero al final, el esfuerzo vale la pena. Porque el metal, el cristal y la piedra pueden combinarse para crear espacios únicos e inspiradores.
También entendemos que encontrar los diseños perfectos para nuestras tiendas es crítico. Incluso hicimos la fachada de la tienda de Regent Street de Londres a escala real en un aparcamiento de Cupertino para asegurarnos de ello. Y eso nos enseñó el valor de ver las cosas a su tamaño real. Una vez tuvimos la noción de que unas minitiendas ofrecerían la conveniencia definitiva. E hicimos una. Y nos enseñó que realmente algo más grande puede ser mejor. Y aprendimos que incluso cuando nuestras tiendas son grandes, no hay detalle pequeño. Eso es algo que hemos aprendido con la restauración de la tienda de Opera en París a la escala de su medio millón de tejas. También hemos aprendido que a nuestros clientes les gustan los espacios abiertos, las escaleras de cristal y las mesas de madera de roble hechas a mano. Y que esos espacios no necesitan oler a pino o tomate para que sean agradables. Trabajamos constantemente para que nuestras tiendas sean más artísticas, más icónicas y más innovadoras. Y estamos tremendamente orgullosos de todas y cada una de ellas.
No estamos orgullosos de nuestras tiendas sólo porque tengan mucho éxito, sino por todo lo que nos han enseñado. Todo lo que hemos sabido gracias a las Apple Store para que Apple sea más fuerte como compañía. Durante estos diez años, hemos aprendido que nuestras tiendas son el cuerpo de la marca Apple para nuestros clientes. Ahora, ellos no son simplemente la razón por la que estamos aquí, así que dediquémosles unas palabras.
Cuando abrimos nuestra primera tienda en Tyson’s Corner en el 2001, todo el mundo intentaba hablar menos con sus clientes. Lo que nos hizo pensar que a lo mejor nosotros deberíamos hablar más con ellos. Cara a cara si es posible. De modo que hemos encontrado modos para iniciar una conversación en cualquier ocasión. Hablamos mientras ellos juegan con nuestros productos en las mesas. Y cuando se nos unen en un taller. Esas conversaciones nos han enseñado que los clientes aman nuestros productos, pero que lo que realmente quieren saber es cómo montar un álbum de sus fotografías familiares. Quieren montar una película de su hijo. O una página web acerca de su viaje por todo el país. Lo que nos ha enseñado que nuestras tiendas deberían ser un centro de creatividad. Y hemos aprendido con nuestros campamentos para niños que la creatividad no exige ninguna edad mínima. Las películas y pases de diapositivas que hemos visto hacer a los niños son una prueba de que lo único necesario es una idea. Y algo tenemos que estar haciendo bien, porque las sonrisas de los niños son tan grandes como las nuestras.
Hemos aprendido también que los músicos pueden grabar álbumes en nuestras tiendas que pueden llegar a lo más alto. Y que los directores más galardonados están interesados no solo en nuestros ordenadores sino también en nuestros talleres. Hemos aprendido mucho acerca de cómo divertirse. Y hemos aprendido que a nuestros clientes les gusta usar nuestros productos en los negocios.
La experiencia nos ha dicho que teniendo un día para los profesionales a la semana no es suficiente. Que necesitamos estar abiertos a los negocios a diario. Y tenemos espacios dedicados a las sesiones para enseñar a los negocios, a los talleres y a los eventos. Hemos aprendido que cada empleado tiene que ser tan fluido en las necesidades de un negocio como en las necesidades de cualquier otro cliente. Nuestras millones de conversaciones con los clientes nos han enseñado que no se trata de hacer pensar a un cliente que un ordenador o un teléfono le ama. Eso es imposible. Se trata de darle a la gente las herramientas para que puedan hacer lo que les gusta hacer. Y así hemos aprendido a hacer proyectos como el One to One o la configuración personal para darle a los clientes esas herramientas. Para reemplazar el miedo con la confianza. Porque nuestros clientes nos han enseñado que la experiencia de la propiedad es más importante que la experiencia de la venta.
Hemos aprendido todo esto preguntando. Y escuchando verdaderamente las respuestas de los clientes. Y para estar seguros de ello hemos aprendido 36 idiomas, y algunos dialectos locales. Hemos aprendido algunas cosas culturales. El término adecuado para usar “y’all”, por ejemplo. Y nuestros clientes japoneses nos han enseñado que sus superhéroes no llevan capa. Lo que también nos ha enseñado ver el feedback como un regalo. Hemos aprendido que una visita a la Genius Bar puede arreglar más que un ordenador: puede arreglar la relación de un cliente con Apple. Y que no necesitamos una nevera llena de agua gratis para llevar a un cliente a hablar con un Genius. Sabiendo que obtienen la respuesta correcta cuando algo no funciona no es suficiente. Incluso hemos dado con el modo de acortar el tiempo de reparaciones de siete días a uno solo. Nuestros clientes nos ponen en unos estándares altísimos, de modo que hemos aprendido a elevar los nuestros aún más. 325 inauguraciones nos han enseñado que una gran apertura crea muchísima expectación. Que la gente puede hacer cola horas, incluso días para poder ser de los primeros en cruzar la puerta y recibir una camiseta.
Hablando de camisetas, hemos aprendido más de lo que creéis con las nuestras. Hemos aprendido que cuando llevamos camisetas negras nos fundimos con el ambiente. Y que cuando llevamos demasiados colores es confuso. Pero las camisetas azules son adecuadas. Hemos aprendido que hacen falta 4253 puntadas de costura para coser el logotipo de Apple en nuestras camisetas azules. Incluso hemos dado con la dirección en la que las puntadas se tienen que dar.
Cuando se trata de lanzamientos de producto, hemos visto que hay que trabajar duro para que los envíos cumplan con la demanda. Si no el primer día, cuanto antes. Y hemos aprendido a colocar nuestros productos de forma innovadora en nuestras tiendas. Hemos creado sistemas como EasyPay para ayudar a nuestros clientes con la mayor eficiencia posible. Hemos reemplazado el teléfono rojo de la Genius Bar con más experiencia directamente en nuestras tiendas. Todo esto nos ha hecho más listos. Y en el centro de todo lo que hemos conseguido, todo lo que hemos aprendido en estos diez años, está nuestra gente. Gente que entiende cómo es de importante el arte con la tecnología. Gente que alcanza e incluso supera la expectación de nuestros clientes los días en los que lanzamos nuevos productos.
Más de treinta mil personas inteligentes, astutas y dedicadas que trabajan duro para crear largas relaciones con las millones de personas que cruzan nuestras puertas. Ya sea reparando ordenadores, dando talleres, organizando el inventario, diseñando estructuras icónicas, inventando tecnología propietaria, negociando acuerdos, apurando los detalles de los carteles o haciendo otras incontables tareas. Hemos aprendido a contratar a lo mejor en cada disciplina. Ahora vemos ´que es nuestro trabajo formar a nuestro personal y después aprender de él. Y contratamos a personas con tantos trasfondos (profesores, músicos, artistas, ingenieros) que hay muchísimo que aprender en nuestro día a día.
Hemos aprendido a valorar una personalidad magnética tanto como la habilidad. Cómo buscar inteligencia pero amabilidad en la misma cantidad. Como encontrar personas que buscan una carrera, no un trabajo. Y hemos visto que cuando contratamos a la gente adecuada, podemos liderar en vez de gestionar. Podemos darle a cada persona su trozo de jardín para que él lo transforme. Hemos aprendido que nuestro mejor personal nos da la mejor formación para la nueva generación. Y que es importante para todos los miembros del personal no sólo sentir una conexión con su tienda, sino con los equipos en Cupertino y las tiendas del resto del mundo. Porque la mejor manera de hacer las cosas no dependen del idioma o el país.
Hemos aprendido que gracias a la calidad de nuestro personal, es más difícil ser contratado en una Apple Store que ser contratado en Cupertino. A veces hacen falta dos o tres años para que alguien entre. No porque no son adecuados para Apple, sino porque queremos estar seguros que la oportunidad que les ofrecemos es buena para ellos. ¿Por qué hemos aprendido a ser tan selectivos, tan cuidadosos? Porque nuestro personal es el alma de las Apple Stores. Y juntos, nuestro equipo es el más fuerte que hemos visto en una tienda. Tan bonito e ícónico como nuestros locales.
Así, en nuestro día número 3652, os damos las gracias a todos y cada uno de vosotros. Os damos las gracias a todos los que estabais aquí el primer día, y a todos los que este es su primer día. Los pasados 10 años de las Apple Store han cambiado Apple como compañía. Nuestras experiencias, nuestros hitos, incluso nuestros fallos ocasionales nos han mejorado. Han mejorado a Apple. Y es debido a esas experiencias y su forma con la que nos han cambiado por las que ahora no podemos esperar a lo que vamos a aprender a partir de ahora. Han sido diez años. Menudo primer paso más increíble.
viernes, 25 de febrero de 2011
DE CANICHES Y TIGRES
De entre todos los recuerdos de la infancia el circo quizás sea uno de los que más me ha perseguido. Y es que ¿quién no se acuerda de aquellas matinée del Circo Mundial?
No necesito hacer mucha memoria para verme recién duchado, rectilínea raya en el pelo, vestido para la ocasión y esperando en la entrada de casa a que mi Padre dijera: “Estamos. Vámonos al Circo”.
Empezaba con un fabuloso viaje en Metro. Todo un acontecimiento, aunque durara poco más de 15 minutos. Así aparecíamos a la luz en la boca de Ventas junto al monumento al Doctor Fleming, que según mi familia era signo de agradecimiento eterno del mundo taurino a una cosa que se llamaba penicilina, y que yo tarde años en comprender para que valía.
Desde allí a las taquillas, donde personajes ataviados con levitas resplandecientes, previa sonrisa, te acompañaban a tus sillas en la platea. Lo demás todos lo hemos vivido por igual sin importar la ciudad. 2 horas de sorpresa continua, de risas, de emoción, de disfrute…
Hoy los factores de la ecuación han cambiado. Donde uno era hijo es padre, pero el acercarnos al circo se mantiene como actividad familiar.
Os traigo estos recuerdos porque hace unos días utilizaba un símil circense para tratar de explicar la gestión de equipos y personas.
Todos recordaremos que entre los números con animales existían, entre otros, el de los tigres y el de los caniches. Empezando por los últimos, los perrillos hacían malabarismos, saltos, cabriolas, equilibrios en pelotas, etc. Todo ello al primer intento y sin fallos que un inexperto en adiestramiento pudiera detectar. El aplauso y reconocimiento al final del show era de importancia.
El otro número, el de los tigres, por el contrario era más imprevisible. De hecho en ocasiones resultaba hasta burdo ver como el domador se afanaba látigo y vara en mano, en intentar que un felino saltara de un poyete a otro con escaso éxito. No era raro que tras innumerables intentos, terminará por desistir y pasara al siguiente ejercicio. No había perfección y el guión de la función, si bien debía estar escrito, debía adecuarse al momento y a los caprichos de los animales.
La pregunta que os hago es: ¿quién recibía más aplausos? ¿los compenetrados caniches o los indómitos tigres? Sin duda los tigres.
Pues en los equipos pasa como en el circo. Existen en las organizaciones equipos de canes y de felinos. Los caniches saltan en sincronía perfecta con las órdenes recibidas. No disturban, son previsibles y eficaces. Consiguen los resultados encomendados y esperan su premio/aplauso a cambio.
Por otro lado también hay equipos de tigres. Formados por gentes con altas capacidades son difíciles de dirigir. Cuestionan las órdenes recibidas, tienen iniciativa propia, piensan por sí mismos y se mantienen en una actitud de reto constante para con todo lo establecido. Al mismo tiempo son autodisciplinados, optimistas, y disfrutan del trabajo y del esfuerzo al realizarlo. El resultado, como el aplauso en el circo, es atronador.
Para los que queráis adentraros en el mundo de los tigres en pura técnica de RRHH les llamamos “Equipos de Alto Rendimiento” (EAR). Y sí, son aquellos del despacho de al lado, o de la fábrica aquella. Esos que de continuo alcanzan los objetivos propuestos de una manera excelente, en términos de eficacia y de eficiencia.
Y vosotros queridos 2bajoparistas: ¿Qué animales entrenáis? ¿Caniches o Tigres?
Walk on, walk on, walk on. This is 2bajopar. Buena semana.




